“Desperté bruscamente, alterada por los nervios que me produjo la peor de mis pesadillas. Rápidamente envuelta en el pánico me di cuenta que el espacio dormitorio en el que todas las noches me acostaba se había reducido de manera asfixiante, impidiéndome realizar el mínimo movimiento. Del colchón sobre el que dormía no quedaba más que una especie de rama que desprendía calor contagiando mi espalda de un dolor insoportable. Traté de alzar mi cabeza para ver el resto de mi cuerpo quedando horrorizada al ver la extraña figura que este reflejaba, quise secarme la frente de la tensión que sentía pero no pude más que percibir el roce de una delgada lámina que bordeaba mi brazo, de mi vientre se desprendían dos patas increíble esqueléticas en comparación con el grosor ordinarios de mis piernas, todo esto provocó en mí una la más fuerte agitación que permitió romper ese capullo del que por meses fui prisionera.
-¿Qué me ha sucedido?
No soñaba, no, todo era cierto…”
[Adaptación de “La metamorfosis” de Franz Kafka]
-¿Qué me ha sucedido?
No soñaba, no, todo era cierto…”
[Adaptación de “La metamorfosis” de Franz Kafka]


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